Una ventana puede parecer cerrada y aun así dejar pasar aire por juntas, encuentros con la pared o el cajón de persiana. Antes de comprar burletes o pensar en cambiarla, conviene localizar el punto exacto de la filtración.
Empieza por una inspección sin desmontar nada
En un día con viento, recorre lentamente el perímetro interior con la mano y compara distintas zonas. También puedes observar si una cortina fina se mueve junto a un punto concreto. Evita utilizar llamas para detectar corrientes.
Comprueba tres zonas distintas
- Entre hoja y marco: puede haber juntas gastadas o presión de cierre insuficiente.
- Entre marco y pared: puede existir un sellado deteriorado.
- Cajón de persiana: es un punto habitual de pérdida térmica y entrada de aire.
Si entra aire entre hoja y marco
Limpia la junta y revisa si está cuarteada, deformada o despegada. Comprueba también si la hoja cierra de forma uniforme. Algunos herrajes admiten regulación, pero no todos se ajustan igual; consulta las instrucciones del fabricante antes de girar tornillos o excéntricas.
Si entra por el encuentro con la pared
Busca grietas, sellador separado o huecos visibles. Un sellado exterior mal resuelto también puede permitir entrada de agua, así que no tapes una zona húmeda sin investigar su origen.
Burletes: cuándo ayudan y cuándo no
Un burlete puede ser útil en una holgura pequeña y estable. Si la hoja está desalineada, roza o necesita mucha fuerza para cerrar, añadir más material puede empeorar el cierre. Primero corrige el ajuste mecánico.
El cajón de persiana también cuenta
Acerca la mano a la tapa de registro y a sus uniones. Si notas una corriente clara, puede necesitar mejora de sellado o aislamiento. Hazlo sin bloquear mecanismos ni rejillas necesarias.
Diagnóstico rápido
| Dónde notas aire | Qué revisar |
|---|---|
| Perímetro de la hoja | Juntas y herrajes |
| Unión marco-pared | Sellado |
| Parte superior | Cajón de persiana |
| Solo con lluvia y viento | Sellado exterior e infiltración de agua |
Si además notas mucha pérdida de confort, consulta cómo reducir el frío de las ventanas sin cambiarlas.
Dibuja un mapa de la corriente antes de sellar
En una hoja, divide la ventana en cuatro lados y marca hoja-marco, marco-pared y cajón. Con la ventana cerrada, registra dónde percibes movimiento de aire en un día con viento. Evita llamas, incienso y trabajos desde el exterior. El aire frío que desciende junto a un vidrio puede confundirse con una infiltración: una sensación amplia no localiza una junta defectuosa.
Fotografía el punto señalado y revisa si la junta está limpia, continua y asentada. Si una hoja roza o cierra con esfuerzo, el ajuste mecánico tiene prioridad sobre añadir material. No gires herrajes sin instrucciones: documenta la posición y pide ayuda si no identificas el sistema.
Después de una corrección, repite la observación con viento comparable. Comprueba también cierre, ventilación y ausencia de agua. Una prueba doméstica no mide la permeabilidad de la ventana ni garantiza su estanqueidad bajo lluvia.
